Saltar al contenido
Desierto de Abanilla (Mahoya): el paisaje lunar de Murcia
25 de mayo de 20263 min de lectura

Desierto de Abanilla (Mahoya): el paisaje lunar de Murcia

A tan solo 35 kilómetros de Murcia capital, el Desierto de Abanilla —conocido como Mahoya— ofrece un paisaje de barrancos ocres y formaciones erosionadas que parece sacado de otro planeta. Un destino fotográfico de primer orden que muy pocos conocen.

Hay paisajes que piden disculpas por ser tan cinematográficos. El Desierto de Abanilla, conocido localmente como Mahoya, es uno de ellos: un territorio de barrancos ocres, crestas erosionadas y silencios densos que parece sacado de un western rodado en otro planeta. Y sin embargo, está en Murcia, a poco más de una hora de Alicante.

Cuando España parece otro mundo

La formación del Desierto de Mahoya es obra paciente de millones de años de erosión hídrica sobre un terreno de arcillas y margas extremadamente frágiles. El resultado son montículos irregulares, cañadas laberínticas y laderas de tonos terrosos que cambian de color según la hora del día. No es un desierto de arena al uso, sino una badlands mediterránea: seca, silenciosa y de una belleza bastante radical.

Un paisaje de película, literalmente

La expresión "paisaje de película" no es aquí una metáfora vacía. Las formaciones de Mahoya han servido de telón de fondo para rodajes que necesitaban ese aspecto marciano e inhóspito difícil de encontrar en otros puntos de Europa. La luz del sur murciano —intensa y limpia— potencia aún más la teatralidad del lugar, haciendo de él un paraíso para fotógrafos y amantes de los atardeceres.

Qué hacer y cómo recorrerlo

El desierto se recorre a pie. Existen decenas de rutas documentadas en plataformas como Wikiloc, que van desde paseos cortos hasta exploraciones de media jornada por los barrancos más profundos. Los más aventureros pueden sobrevolar el paisaje con dron —el cielo despejado murciano lo agradece— y obtener imágenes que justifican solos el viaje. Es importante seguir los caminos existentes: el terreno es frágil y su conservación depende de que no lo pisoteemos sin criterio.

Cuándo ir y qué llevar

El verano en Mahoya es territorio extremo: las temperaturas superan con holgura los 40 °C y la falta de sombra lo hace inviable en el horario central. La mejor época es el invierno o, si se prefiere el calor, la primavera y el otoño temprano. Imprescindible: agua abundante, protección solar, botas de montaña y, si es posible, una hora de llegada antes de las diez de la mañana.

Cómo llegar

El acceso principal es por la carretera A-21, en el término municipal de Abanilla. Hay aparcamiento a ambos lados de la vía, desde donde parten los principales senderos. El municipio de Abanilla dista unos 35 kilómetros de Murcia capital.

Este tipo de territorio —bello, auténtico, sin trinchar por el turismo de masas— es exactamente lo que justifica un viaje a la Murcia interior. Los que eligen alojarse en la zona tienen la ventaja de poder visitarlo en las horas de mejor luz, sin la presión del reloj ni el ruido de los grupos organizados. El desierto de Mahoya es de esos lugares que se disfrutan mucho más cuando no hay prisa.

Si alguna vez has querido sentir que estás en otro planeta sin salir de la Península, Mahoya es tu respuesta. Un paisaje que no pide nada a cambio de una visita, salvo que lo respetes un poco.