Bajo las colinas de Abanilla, entre estratos de arcilla y roca, duerme un relato de un millón de años. El Yacimiento Paleontológico de Quibas es uno de esos lugares que te confronta con la dimensión real del tiempo: un antiguo sistema de cavernas que durante milenios fue el hogar —y el cementerio— de criaturas del Pleistoceno Medio.
Un hallazgo paleontológico de primer orden
Descubierto en 1994 durante trabajos en una cantera, Quibas se ha revelado como uno de los yacimientos de macrofauna del Pleistoceno más relevantes de la Península Ibérica. Según la entrada de Wikipedia sobre el yacimiento, los restos hallados abarcan un espectro de especies extraordinario: hiena manchada, oso de las cavernas, lince ibérico, ciervo, rinoceronte y al menos tres especies de équidos. Una fotografía de la megafauna que pobló el sur de Europa hace entre 800.000 y 1.000.000 de años.

Los fósiles más destacados
Entre todos los hallazgos, los restos de lince ibérico son especialmente valiosos: representan algunos de los ejemplares más antiguos documentados de esta especie endémica. Los huesos muestran marcas de diente de carnívoros, lo que sugiere que la caverna fue también un punto de alimentación y acumulación de restos por parte de los grandes predadores de la época. El estudio de la microfauna —roedores, insectívoros— aporta información clave sobre el clima y la vegetación del Pleistoceno en el sureste ibérico.

Cómo visitar el yacimiento
Las visitas al yacimiento se coordinan a través del Ayuntamiento de Abanilla y la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia. Es imprescindible concertar cita previa por razones de conservación del yacimiento.
- Cómo llegar: desde Abanilla, tomar la carretera RM-C14 dirección Macisvenda. El yacimiento se sitúa a los pies de una cantera abandonada.
- Duración de la visita: aproximadamente 1,5-2 horas con guía.
- Precio: consultar en la web del Patrimonio Cultural de la Región de Murcia; pueden existir tarifas especiales para grupos y escolares.
- Época recomendada: todo el año, aunque primavera y otoño son más agradables por las temperaturas.
ℹLas visitas al yacimiento se coordinan a través del Ayuntamiento de Abanilla y la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia. Es imprescindible concertar cita previa por razones de conservación del yacimiento.
La región de Abanilla no es solo paisaje árido y naturaleza dramática: es también un territorio de capas, donde cada colina guarda historias que se miden en eras geológicas. Disponer de varios días en la zona permite combinar la dimensión prehistórica de Quibas con la contemplativa del Río Chícamo y la espectacular del Desierto de Mahoya, construyendo una experiencia de viaje completa y poco convencional.
No todos los lugares que vale la pena visitar aparecen en las guías de turismo. Quibas es uno de ellos: un yacimiento que hace pequeño al presente y te devuelve, por un momento, a un tiempo en que el mundo era completamente distinto. Y eso no tiene precio.



